martes, 10 de febrero de 2015

ENGRASANDO QUE ES GERUNDIO

 


Como todos sabeis por idioteces anteriores, uno nació para ser piloto oficial. Con un ejército de paragüeras semidesnudas y mecánicos bien tapaditos  a mi servicio las 24 horas del día.


Es por ello que, de las habilidades manuales por ambos gremios ejercidas, que yo he aprendido a lo largo de los años, estas se limiten a saber que los retrovisores se aclaran a escupitajo limpio y que llegados a un punto crítico, es mejor no mirar directamente en ciertas direcciones.



Desgraciadamente, cuando debuté en el motociclismo de alto nivel, a Gilera le faltaban dos o tres años para gripar oficialmente en los grandes premios. 

 
 
Como aun estaban en negociaciones con Lavado y Gramigni, planificando como arruinar sus respectivas carreras deportivas, yo, esperando la llamada del equipo oficial, firmé en Santander, un contrato que me vinculaba por los próximos cinco años con la marca de Arcore, en una de sus carreras cliente de 125 Kit B código de carreras MXR125-Endurance. A última hora, los progenizadores me fallaron y el presupuesto no alcanzó para la semioficial SP con el deseado Kit A-prueba de aceite semisintético Agip.

 

Dada la falta de un equipo decente que pudiera encargarse del mantenimiento de la carreras cliente y la vida sexual propia del adolescente medio, no tuve más remedio que hacerme cargo manualmente de ambos problemas. Lo segundo no fue un gran desafío, ya que antes de piloto, había trabajado largos años de mandril descontrolado en varias habitaciones. Pero para hacerme cargo de mantenimiento mecánico de la moto, tendría más problemas, ya que los callos de las manos estaban en las falanges equivocadas.

 

 
 

Unos de los primeros desafios a las habilidades motrices de mis pulgares oponibles, fue un diabólico invento llamado cadena de transmisión. Si al ya complicado elemento, no existente en vehiculos normales como coches y patinetes, le añadimos mi aparente incapacidad para entender el concepto de escéntrica. Podemos imaginarnos la escena del típico adolescente, alicates en mano, intentando hacer coincidir rallitas balculanteras ayudado por su ya famoso nivel de tolerancia a la frustación cercano al de un protagonista de hermano mayor de los de máxima audiencia.


Ya es bastante humillante tener que recurrir a un preparador externo para algo tan complicado como tensar la cadena,así que a pesar de mis discapacidades fisicas y mentales, una vez alcanzados los 10.000 kilómetros de humedo transcurrir de la primera temporada en los lluviosos circuitos del norte tal como NO indicaba el libro de mantenimiento de la MXR, me vi obligado, por la falta total de cajon de recambios para las carreras cliente, de perder mi valioso tiempo de piloto semioficial, poniendome a la humillante y dificil tarea de engrasarla.


Todo el lubricante disponible en la sede del equipo, situada por motivos prácticos, en casa de mis padres, se limitaba al aceite de cocinar y al aceite para otras cosas que nada tenían que ver con la comida. Al menos no de la mia.

Asi que me dirigí al proveedor habitual de estructuras de similar presupuesto, para llenar el carrito, de grasa para la entonces incipiente barriga y de paso tambien para la moto.

Más por gordo que por rata, compré las patatitas mas caras y por supuesto, más por rata que por gordo, la grasa mas cutre disponible. Para que comprar un spray de 1000 pelas, con una claramente identificable cadena de moto dibujada en su cilindro de 500ml, si por 999 podía pillar una descomunal lata de grasa, evidentemente igual de lubricante, de al menos dos o tres kilos.



Segun mi lema de no hacer nada hoy, si no pasa nada por dejarlo para dentro de un mes o dos, el engrase de los 10.000 me plantee seriamente hacerlo a los 12.000 y acabé haciendolo a eso de los 15.000. 

Total, todo ese barro y restos de boñigas acumulados en un año sin lavarse, ya hacía sus labores de lubricado a la perfección, según mis estrictos criterios de mantenimiento.


Un día de esos en los que así, como no quien quiere la cosa, te viene la inspiración y decides abrir por primera vez el libro de matematicas a 10 mayo, decidí que el momento de engrasar la cadena habia llegado por fin. Mayormente porque la lata de 3 kilos por aquellas fechas debía estar ya a punto de caducar.

 

Como dormir, mear, tumbar, derrapar y hablar con otros humanos, lo hacía en La Chicane del Pedrosu, decidí que algo tan desafiante para mis capacidades de homo sapiens sapiens, requería del mismo relajante lugar para tener alguna posibilidad de éxito.


Una vez en la chicane y tras sacar la latona del maletero del deposito de gasolina de la Gilera, cosas de las carreras cliente, me puse a ello.


Con la mano perfectamente lubricada, la tentación de ponerme realmente “a ello” fue grande, pero Juan estaba a mi lado y aun faltaban muchos años hasta que tuve la confianza de quedarme en calzoncillos a su lado en la chicane.

 


Con una técnica envidiable, por un encofrador, pero envidiable al fin y al cabo, me puse a envolver la cadena con los 5 o 6 centímetros de grasa de dinosaurio en descomposicion que, según los infalibles calculos realizados por mi spectrum, eran los necesarios para tirar otros 10 o 500 mil kilometros con la cadena de serie.

 

El dinero estaba gastado. así que no reparé en gasto de material. A pesar de cortarme con unos dientes de corona más afilados que los pulgares del velociraptor del que estaba hecha la grasa que los cubría, no quedó ni un milímetro de acero a la vista. Uno tarda en ponerse, pero cuando se pone..... se pone.

Orgulloso de mi mismo por superar, tal desafio psicomotriz, introduje más facilmente que nunca mis manos en los guantes de esquiar y con la sana intención de moñarme, enfoqué la Gilera direccion San Pedro.
 

 

Fueron 300m realmente relajantes.

Que suavidad

Que finura

Que silencio

Que falta de rozamiento

Que ganancia deprestaciones


Que.......

 



¿QUE COÑO ES ESO?

 



¿ESTA GRANIZANDO?

 



¿QUE ME ESTA GOLPEANDO EN LA ESPALDA?

 



¿QUE ESO VISCOSO QUE TENGO EN EL CUELLO?

 



JUAN; ¿QUE HACES AHI DETRAS? SO GUARRO

 

 
 
 

De repente, asi como quien no quiere la cosa y en mitad de una carretera de dos carriles pasé, de ser semioficial de Gilera en el mundial de velocidad, a aspirante al asiento vacante dejado por Kenny Roberts en la TZ750 oficial de Yamaha en campeonato AMA de Dirt Track.

 



ZAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAASSSSSSSSSS


Y



VOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOY





La cruzada de la Gilera hubiese obligado al Rey a quitarse el Bell integral ante mi, en señal de respeto eterno.
 

 
 

¿Habre gripado?

- me pregunte- una vez recuperado del infarto.



No

 -me respondi- Una vez limpito de la perdida de control esfinteral.



Aun es muy pronto. Por lo menos quedan 2 o 3 semanas para el gripaje semestral.



Entonces ¿Por qué coño? Los 20 ponys achacosos habituales, parecen haber mutado, a los 300 metros de arrancar, en 100 pura sangres esquizofrénicos, incapaces de ser domados por el señor MT75.

Pelayin, mejor paramos y miramos fijamente la moto al borde de la carretera, como si tuvises la mas mínima idea de lo que estas haciendo.
 
 

 
 

De profesional del dirt track, pasé, nada mas bajar la pata cabra, a potencial campeón olímpico de patinaje artistico al sorprenderme a mi mismo siendo capaz de derrapar incluso sin moto.



¿PERO QUE COJONES?...



De pronto, me doy cuenta de que he vuelto a mutar y ahora parezco la putilla de una peli porno, protagonizada por mi y 6 ballenas azules macho nada mas acabar la orgía final. Estoy completamente embadurnado de algo viscoso, asqueroso, resbaladizo y maloliente.



 

Mi desarrollado cerebro de exterminador de neandertales, dió rapidamente con la explicación mas lógica:

 



SOY GILIPOLLAS

 



Por efecto de la fuerza centrifuga...



¿Ves mamá como no solo iba a clase a intentar reproducirme?



.toda la grasa que debería estar lubricando la cadena, tras haber saturado el guardabarros trasero, acabó, como no, lubricando toda la moto, el nevica, la nacional 630, un nzi, un Pirelli MT75 nuevecito y gran parte de la vegetación autoctona Asturiana.




¡¡¡LA MADRE QUE ME PARIO!!!
 
 
 

 

Y ahora.

¿Como cojones llego yo a Gijón a bordo de esta pringosa babosa de 2 tiempos? 



Otra vez a montar el número en medio de la carretera de la villa.

Gracias a la recolección de una cantidad de hojas y palitos, que hubiese servido para alimentar la termica de Gijón un par de meses, empecé a quitar la capa que cubría por completo el 120 trasero. Del resto ya me encargaría dentro de un par de meses, pues no corría tanta prisa.



Una vez la grasa había convenientemente pasado del neumático a los palitos y de estos a mis manos, cara, levis y nevica de 30000 pesetas,  tras confirmar con mi madre, que tenía el seguro de difuntos al día, me subí a la moto para por lo menos poder lavarme en los baños de San Pedro y no aparecer en casa convertido en un voluntario del prestige poli traumatizado.
 

 

Si habitualmente por aquellas fechas, mi ritmo a bordo de una deportiva de 125 ultradeportiva, era similar al de un caracol catatónico.  Ahora que dejaba tras de mi, el reguero habitual de tan asqueroso molusco, mi ritmo era clavadito al de la deriva continental oceánica.



De alguna manera logré literalmente deslizarme hasta el bar de San Pedro, a base de triples loops y cuadruples touloops de los que Brian Boitano se sentiria orgulloso.
 

Bajándome de la moto como un octogenario con protesis de cadera nuevas y patines, miré a la cadena de la moto intentando,como siempre, parecer que sabía lo que estaba haciendo.
 
 
La diferencia es que esta vez si que lo sabía.
 
 

 

Emputecido por la experiencia, me juré a mi mismo que jamas, por más kilómetros que hiciera en moto en el futuro, nunca más me preocuparía de la puta cadena de transmisión.



Que le den pol culo.



Yo soy oficial



Que lo haga el mecánico, que las paragueras ya están bastante ocupada con el aceite lubricante.
 
 


 

1 comentario:

  1. Eres un puto crack¡¡¡ lo que me he reido con el artículo y como me he sentido identificado con picias como esta...

    ResponderEliminar