miércoles, 14 de septiembre de 2016

POTRA

Lo malo de pasar 11 meses al año en Ceuta, disfrazado de serio y responsable, enfermero Jeckyll, es que el único mes que resta para el final de la temporada, sale a relucir, a lo bruto y con prisas, el verdadero Hide, sin chistera pero con Arai, que llevo dentro.


 




Este año Mr Hide tardó un día más de lo habitual en aparecer, ya que por lo visto, ni a las esposas de parto ni a los ginecólogos, les gustan los maridos con mono de una pieza, sin lavar desde el 2006, en el paritorio. Dado que mi futura paragüera en las Geriatric World Series by Dorna, tuvo la deferencia de debutar en el planeta en viernes, no hubo mucho problema en perderme la FP1.






Ya en sábado y una vez cumplido con el tramite de fingir que te gustan más los bebes, que las RC30s y con la excusa de dejar sitio para gente agradable con ferreros roche bajo el brazo, aquí el padre responsable, ya transformado en Mr Hide, poco le falto para lanzarse desde la ventana de la tercena planta para llegar cuanto antes a la GSXR y arrancarla en direccion al pedrosu.


Como cada verano, la clara determinación de circular como las personas normales quedo claramente determinada al más absoluto de los fracasos nada más comenzar el tramo racing.


 
 
Inmediatamente noté la tan temida pérdida de 1sg por vuelta que todos los campeones sufrimos al estrenar la paternidad. A pesar de ello, aun lograba arrastrarme cual babosa F a unos 100 en mis queridas curvas de 60.


Dado que aun iba disfrazado de padre de familia pijín de clase media, el asalto a la primer pole de la temporada tendría que esperar al sábado siguiente, cuando la nena, más cercana a la pubertad, no me echara tanto de menos y pudiera subir  ya con el mono y toda la parafernalia R.







Tras los habituales 5 o 6 pedrosos con sus respectivos 5 o 6 “Pelayin córtate que eres papa”, decido acercarme al bar san pedro para hidratarme a base de biberones de coca cola cero en para ir practicando.



Pero hete aquí, que en medio de la vuelta y a pesar de iba en modo soltero y sin compromiso con la seguridad vial, a lo lejos, logro divisar un pequeño grupo de moteros parados en la escapatoria de una de mis curvas favoritas.


 


Entre ellos destaca uno con moto blanca, casco blanco y mono blanco. Por un momento pensé en que Will Hartog se había acercado a dar unas pasadas. Pero ya que andará por los 70 y vive en Holanda, mi neurona flipada es rápidamente sometida por mi atrofiada  neurona social que rápidamente (no deja de ser una de mis neuronas) indica al ocioso centro de control, que no era el gigante blanco, sino mi colega Juan con su RSV acompañado de dos motos mas en la que ni me fijé, ya que mis racingpoderes detectaron al instante la imperdonable falta de semi manillares  por debajo de la tija que les impedía acceder a la zona consciente del cerebro.




Para saludar a mi colega, al que no veía desde navidades, como no indican la mas básicas normas de protocolo,  no se me ocurre otra idiotez que pararme en mitad de la curva mirándolo solo a él y cosa rara en mi, llamar su atención procediendo diligentemente a intentar sacar las válvulas de la Suzuki por el escape a base de meter la mayor estripada  en vació desde los tiempos del Apolo XII.


Como es lógico, dadas las 2 tuberías, homologadas únicamente para el desagüe de residuos, que conforman el sistema de escape de la GSXR, el rugido tuvo que haberse llegado aproximadamente y como poco, hasta Kazaghistan.





Justo en el momento en el que el árbol de levas se estaba planteando el acompañar a las válvulas en su recorrido turístico por Asturias, sufrí, así como quien no quiere la cosa, un repentino cambio de raza.



De morenito sureño con bellos rasgos morunos, mute en cuestión de décimas de segundo, en un nórdico blanducho de piernas temblorosas y mejillas descoloridas, al perder de golpe toda la sangre de la cara debido al súbito e imparable ascenso de ambos huevos a la zona habitual de colocación de las corbatas.





Todo al notar extrañado, que Juan no levantaba los brazos en señal de júbilo como seria educado ante aquel original saludo. Y dramáticamente, empezar a ser consciente de que las dos motos que lo acompañaban no solo no eran Rs, sino que encima eran BMWs.



 En concreto GSs 1200 de esas blancas y verdes con lucecitas.



Instantáneamente y a pesar de la preocupante falta de sangre, las pocas neuronas anóxicas que quedaban, dedujeron que los dos pilotos de aquellas mierdas no eran quemados, como creía en principio sino Guardias Civiles de Trafico que estban emplumando a Juan.








AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH

TIERRA TRAGAMEEEEEEEEEEEEEEEEEEE


El trío los panchos que tenía delante, con los restos del bramido aun flotando en el ambiente y a pesar de sus diferentes procedencias, debieron pensar al unísono:

 

      ¡¡¡¡¡¡¡PERO QUE HACE ESE GILIPOLLAS!!!!!!!








Imaginate su punto de vista. Es un sábado por la tarde de agosto y tu, en vez de estar con la familia en la playa, estas en un carretera se segunda empapelando cuarentones inmaduros que aun se creen herederos de Mamola en plena carretera nacional. De repente y tras varios minutos oyendo el rugir de su moto acercándose y evidentemente pasándose por el forro el código de circulación, aparece otro miembro destacado de la tribu de los subnormales cuarentones, que no solo se para en mitad de la carretera justo delante tuyo, sino que encima te vacila marcándose una estripada de impresión mientras te mira desafiante tras su ridículo casco de niño de 5 años.


Si alguna vez hubo un motivo justificado para sacar la pipa y hacer uso de ella, sin duda este lo era. Ningún juez le condenaría por eliminar del planeta a ese subnormal.


Por un breve instante, los dos discapacitados y los dos Guripas, nos quedamos mirándonos fijamente en silencio.

 


Evidetemenete solo tenía dos opciones:



1)     Escaparme y tirar pa Gijón a ritmo de Pedrosa en un día tonto. Dando gracias a Dios por que el burócrata de turno eligiese las GS 1200 en vez de las S1000RR y rezando para que en el estupor que les invadía, no recordasen la matrícula acabando mis días con mi novio Mohamed en la mazmorra mas fría y oscura de Ceuta.







2)     Entregarme sin oponer resistencia, lanzándome sumiso con las manos en alto y las piernas abiertas sobre una de las muebleuve para que procediesen a cachearme y engrilletarme, con la vana esperanza de que el Juez valorase mi colaboración y fuese magnánimo enviándome a una confortable celta Asturiana con letrina y TV donde ver con mi novio Ahmed los grandes premios durante las próximas 10 temporadas






Gracias a que a pesar de ir con casco, aun que quedaban uno o dos Mg. de cordura, evidentemente opte por la segunda opción






Así que leeeeeeeeeeeeeeentamente pero añadiendo nuevos delitos contra la seguridad vial, al atravesar la línea continua hasta la escapatoria de la curva donde estaban, sumiso y sin realizar movimientos bruscos, me paré sin bajarme de la moto junto a uno de los emputecidos guardias Civiles.
 Mientras su compañero se encargaba de vigilar en corto, al otro miembro de la banda.



Por aquello de no mover mucho las manos delante de alguien con pistola y ganas de usarla, pude controlar mi impulso de ofrecerle ambas muñecas para que procediese a cortarme la circulación con los grilletes. El guardia me miro de arriba abajo sin hablar. Miró mi escape, me miro a mi (recuerda: disfrazado de padre pijín), miro la moto y mi casco de Doraemon.



 

El tiempo pasaba y allí nadie decía ni disparaba nada, por lo que de mis violáceos labios, surgió una frase que evidentemente no venia a cuento pero que hubiese quedado muy bien en la versión remasterizada de Star Wars en los labios de Owi One frente a los guardias de asalto de Tatoouin.

                                  En vez de:

           Estos no son los androides que buscan

                                      Solte:


                            ¿PUEDO IRME?


 



Y así como hipnotizado por la fuerza que estaba conmigo, el amable Guardia Civil me suelta:



                                       TIRE



Ni una palabra más, ni un reproche, ni una amenaza, ni una reprobación de conducta, ni un tiro



                                      NADA


Como no era cuestión de forzar la fuerza, me fui de allí lo más lentamente posible. Convirtiéndome en la primera GSXR 1000 en arrancar a 2 rpms y dejando a mi colega abandonado a su suerte en manos de aquellos Guardias Civiles encabronados. Sin duda yo hubiese sido un gran Ranger de Texas de esos que no abandonan a sus camaradas


 





Tras recorrer en una hora los 5 o 6 kilómetros que faltaban hasta el bar, a una evidente media de 5 o 6 Km. por hora,  intentando no emitir mas decibelios que uno de mis pelos de la cabeza abandonando cobardemente el barco, esperé la llegada de Juan al que imaginaba aparcando dejando un rastro de multas a su paso y cubierto de recetitas varias en toda su extensión, dispuesto a lincharme por mi indispensable colaboración en tan suceso.






El,  se llevo los rapapolvos, las amenazas las multas y las recomendaciones de no llevar una GoPro sin cartel de zona de grabación incorporada en la Aprilia (cierto) y yo, el verdadero delincuente allí presente, me lleve las carcajadas, las ovaciones y las anécdotas para toda la vida por reírme sin intención en la cara de la Guardia Civil.






El mundo es injusto y normalmente te toca el poli malo. Pero a veces, ya sea por suerte, o como regalo adelantado del día del  padre 2016, conoces al poli más bueno del planeta y triunfas.





                            ¡¡¡VAYA POTRA !!!