martes, 17 de enero de 2017

El Verdadero Origen


A poco que te hayas leído un motociclismo o dos en tu vida, seguro que sabes quienes son Roberts y Saarinen, así como su influencia en la génesis del motociclismo moderno.



Pero

¿Si te hablo de George the Greek?
 
 
 
 
Si eres un freaky nivel 9, con uno o dos mil motociclismos tras tus retinas, es muy probable que te suene como el canadiense obsesionado con meterle motores de coche a las motos y creador de una bizarra colección que incluye varias motos Ferrari, una V12 y que últimamente esta metido en una W16 base de juntar 4 motores Yamaha Exup.
 
 
 
 

Solo los verdaderos freakies nivel Dios, saben el porqué de unir el nombre de un semidesconocido al de dos semidioses del olimpo motociclista.

 

 
La razón por la que Andreas Georgeades merece entrar con letras de oro en el Hall of Fame de Dorna, no es por sus horrendas virguerías mecánicas que lleva fabricándo desde los 60, aunque si lo pensamos bien, si que tiene algo que ver con la primera que construyó.
 
 
 
Eran mediados de los 60 y Jorge El Griego era un privado, curiosamente surafricano, que buscaba su sitio a miles de kilómetros de su casa en las pistas europeas del campeonato del mundo. Aún más difícil que aceptaran una inscripción de un piloto de su nacionalidad en una carrera internacional, era la misión de encontrar una 500 competitiva que no fuese una cochambrosa Norton Manx con más kilómetros en el TT que toda la familia Dunlop al completo.
 

Dado que por aquel entonces George ya debía ser un manitas con cierta tendencia obsesiva a los injertos, ni corto ni perezoso, se plantó en el GP de Salsburgring con una tetracilindrica de 500cc construida a partir de un par de motores Honda de origen automovilístico.
 


Para sorpresa de todos, el mismo probablemente incluido, se encontró fundiéndose a la MV Agusta oficial del imbatible Agostini entre los guardarrailes que delimitaban las interminables rectas de la pista Austriaca.



 
Ante tal sacrílega imagen, los comisarios allí presentes, decidieron desclasificar la Honda de George inventándose una inexistente fuga de aceite que la mando para siempre de vuelta a Sudáfrica junto a las ilusiones y ganas de competir en Europa de George, el cual se mudo a Canadá donde aun tuvo tiempo de ganar unos cuantos títulos nacionales antes colgar el mono sin que casi nadie lo notase y dedicarse por completo a sus famosos engendros.


Pero antes de ello, aún le dio tiempo de competir con su 500 en su tierra natal.

 
Allí se encontró con que aunque su moto era un misil en línea recta, con la exagerada anchura de su motor y las inclinadas que sus tambien innovadores slicks de fabricación propia que le añadió le permitían, sus pies arrastraban en todas las curvas que tomaba.
 

Para evitarlo, no tuvo más remedio que modificar la posición aceptada como ortodoxa en la época, colocándo su pie de punta y ladeado en la estribera. Con ello, el desagradable roce con el suelo con la bota se mitigó, pero solo para encontrarse con que ahora, era su rodilla la que arrastraba contra el asfalto al quedar con esa posición de pie apuntando al asfalto en lugar de pegada al depósito como sucedía con el estilo clásico ingles.
 


Entre los espectadores de aquel subestimado campeonato sudafricano, se encontraba el futuro campeón del mundo de 350 Jon Ekerold, que por aquel entonces empezaba a competir (sin casco y con guantes de camarero de algodón) y buscaba entre sus mayores un estilo que aun no tenía bien definido.
 

 

Observando a George descolgándose para ganar distancia al suelo con su Honda, a la par que arrastraba de forma esporádica su rodilla por las curvas de Kyalami o Heskett, Ekerold encontró y perfeccionó la técnica que usaría desde 1968 hasta 1982, año en que se retiraría del mundial de velocidad, con 1 campeonato, 7 victorias en GPs, el desprecio de la prensa y el desconocimiento del gran público.
 


Porque si preguntamos quien inventó la ya anticuada técnica de la rodilla en el suelo (ahora lo que se arrastra es el codo) todos se irán a Roberts o la escuela Finlandesa que el copió tras ver a Saarinen en Daytona del 72. Pero nadie, a no ser que se haya leido “The Privateer” lo relacionaría con una generación de pilotos sudafricanos a los que muchas veces se les negaban las inscripciones y al acceso a motos oficiales, debido al inicio de las medidas antiapartheid que arruinaron sus trayectorias.


Sin embargo, 5 años antes de la llegada de Roberts al mundial, Jon Ekerold debutó en las carreras internacionales no puntuables europeas que formaban parte del conocido como continental circus, ayudado de su rodilla en todas las curvas para aprovechar los nuevos límites que las mejores suspensiones y neumáticos les ponían a su alcance. De igual manera otros muchos jóvenes pilotos se encontraron haciendo algo similar de manera independiente en muchas partes del globo al mismo tiempo.
 

 

La gran diferencia entre ellos y Ekerold es que mientras los Saarinen, Lansivuori, Roberts o Ditchburn arrastraban sus monos sin protección de manera esporádica en circuitos de buen asfalto y curvas peraltadas como Assen o Charade, el sudafricano lo hacía en cada curva de cada circuito SIcon su mono negro y casco crownwell a la manera actual como muchos años más tarde hicieron Virtanen y Korhonen.



 
Jon Ekerold estará para siempre en los anales de la historia de nuestro deporte por ser el privado que con una Bimota preparada por Tamburini, ganó a la oficialísima Kawasaki del alemán Antón Mang en una fraticida batalla por el título en el infierno vede del viejo Nurburgring en 1980.


 
Sin embargo “El pionero”, “El Origen” el “Creador” del motociclismo moderno, nunca asistió a una gala de la FIM, nunca se escribió sobre el en ninguna revista especializada y nunca recibió la admiración y el reconocimiento que merecía por otra cosa que no fuese su habilidad técnica.

Pues bien, la próxima vez que hablemos del “Marciano” o del “Finlandés volador” tendremos que añadir al “Griego” al olimpo de los primeros rozadores de rodilla de la historia del deporte del motociclismo.

y todo eso gracias a una Honda gorda de verdad.




 
Ah y este no es Surtees sino un probador de Performance Bikes.